La TerceraInnovación sostenible, eficiencia hídrica y adaptación al cambio climático
Resumen | |
| La noticia destaca cómo el agro chileno enfrenta desafíos climáticos como la disminución de las precipitaciones y la escasez hídrica, lo que ha llevado a adoptar innovación tecnológica y prácticas sostenibles para fortalecer su productividad. Ignacio Fuentes, académico de la Universidad de Las Américas, menciona cómo la agricultura de precisión y el uso de sensores han transformado la forma en que produce la agricultura chilena. | |
Ante un escenario de incertidumbre climática, el agro chileno apuesta por la innovación tecnológica y el manejo sostenible de los recursos para fortalecer su productividad y capacidad de adaptación.
La actividad agrícola en Chile ha tenido que enfrentar múltiples desafíos en los últimos años. Como uno de los sectores más vulnerables al cambio climático, ha debido adaptarse a un escenario de incertidumbre, marcado por el aumento de las temperaturas, la disminución de las precipitaciones, la mayor frecuencia de eventos extremos y una persistente escasez hídrica.
A ello se suman la degradación de los suelos, las dificultades para una gestión sostenible del agua, los cambios sociales que afectan al mundo rural, como el recambio generacional y la concentración de la actividad productiva.
Frente a estos desafíos, la innovación tecnológica y la adopción de prácticas sostenibles se han convertido en pilares para fortalecer la resiliencia del agro chileno. Pero, ¿cuáles son las soluciones que hoy están marcando la diferencia y qué prácticas podrían consolidarse en los próximos años?
“Actualmente estamos observando una convergencia de tecnologías que está transformando la forma en que produce la agricultura. Más que una innovación aislada, el cambio proviene de la integración de sensores, monitoreo remoto, automatización e inteligencia artificial”, explica
Ignacio Fuentes, académico investigador de la Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía Universidad de Las Américas.
La convergencia de estas tecnologías ha hecho posible la agricultura de precisión, técnica que permite monitorear variables como humedad de suelo, estado hídrico de los cultivos, condiciones meteorológicas y rendimiento mediante sensores en terreno, estaciones automáticas y sistemas de telemetría conectados en tiempo real.
“Paralelamente, la observación de la Tierra mediante satélites ha experimentado un crecimiento importante. Actualmente es posible estimar evapotranspiración, detectar estrés hídrico, monitorear el desarrollo de cultivos e incluso evaluar impactos de sequías a escalas regionales. Estas herramientas facilitan la toma de decisiones y ayudan a optimizar el uso de recursos”, añade el académico investigador de la UDLA.
Agricultura sostenible
Diversas prácticas sostenibles ya están demostrando resultados concretos en Chile y en otros países con condiciones similares, por lo que se espera que su adopción siga creciendo en la próxima década. “Una de las más relevantes es la agricultura de conservación, basada en la reducción de la labranza, la mantención de cobertura vegetal y la diversificación mediante rotaciones de cultivos. Estas prácticas contribuyen a disminuir la erosión, mejorar la infiltración del agua y aumentar el contenido de materia orgánica del suelo”, comenta Fuentes.
El manejo regenerativo de suelos es otra de las técnicas que está ganando relevancia al recuperar su salud mediante compost, residuos orgánicos y cultivos de cobertura. En paralelo, el uso de sensores, datos satelitales y monitoreo permite optimizar el riego y mejorar la eficiencia hídrica, al aplicar el agua en el momento y cantidad adecuados reduciendo pérdidas.
EL FUTURO DEL AGRO EN CHILE
La actividad agrícola en Chile ha tenido que enfrentar múltiples desafíos en los últimos años. Como uno de los sectores más vulnerables al cambio climático, ha debido adaptarse a un escenario de incertidumbre, marcado por el aumento de las temperaturas, la disminución de las precipitaciones, la mayor frecuencia de eventos extremos y una persistente escasez hídrica.
A ello se suman la degradación de los suelos, las dificultades para una gestión sostenible del agua, los cambios sociales que afectan al mundo rural, como el recambio generacional y la concentración de la actividad productiva.
Frente a estos desafíos, la innovación tecnológica y la adopción de prácticas sostenibles se han convertido en pilares para fortalecer la resiliencia del agro chileno. Pero, ¿cuáles son las soluciones que hoy están marcando la diferencia y qué prácticas podrían consolidarse en los próximos años?
“Actualmente estamos observando una convergencia de tecnologías que está transformando la forma en que produce la agricultura. Más que una innovación aislada, el cambio proviene de la integración de sensores, monitoreo remoto, automatización e inteligencia artificial”, explica
Ignacio Fuentes, académico investigador de la Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía Universidad de Las Américas.
La convergencia de estas tecnologías ha hecho posible la agricultura de precisión, técnica que permite monitorear variables como humedad de suelo, estado hídrico de los cultivos, condiciones meteorológicas y rendimiento mediante sensores en terreno, estaciones automáticas y sistemas de telemetría conectados en tiempo real.
“Paralelamente, la observación de la Tierra mediante satélites ha experimentado un crecimiento importante. Actualmente es posible estimar evapotranspiración, detectar estrés hídrico, monitorear el desarrollo de cultivos e incluso evaluar impactos de sequías a escalas regionales. Estas herramientas facilitan la toma de decisiones y ayudan a optimizar el uso de recursos”, añade el académico investigador de la UDLA.
Agricultura sostenible
Diversas prácticas sostenibles ya están demostrando resultados concretos en Chile y en otros países con condiciones similares, por lo que se espera que su adopción siga creciendo en la próxima década. “Una de las más relevantes es la agricultura de conservación, basada en la reducción de la labranza, la mantención de cobertura vegetal y la diversificación mediante rotaciones de cultivos. Estas prácticas contribuyen a disminuir la erosión, mejorar la infiltración del agua y aumentar el contenido de materia orgánica del suelo”, comenta Fuentes.
El manejo regenerativo de suelos es otra de las técnicas que está ganando relevancia al recuperar su salud mediante compost, residuos orgánicos y cultivos de cobertura. En paralelo, el uso de sensores, datos satelitales y monitoreo permite optimizar el riego y mejorar la eficiencia hídrica, al aplicar el agua en el momento y cantidad adecuados reduciendo pérdidas.
EL FUTURO DEL AGRO EN CHILE
Autor(es):
Por: Rodrigo M. Ancamil
La Tercera Página:
19

Recorte

Contexto


Página:
19

