El MercurioEducar para la vida: las claves de una formación integral
Rodrigo Torres, especialista en educación y cofundador de MÜUD, enfatiza la importancia de una educación integral que aborde aspectos como el aprendizaje, bienestar socioemocional, empatía, pensamiento crítico y habilidades tecnológicas. Torres argumenta que un buen rendimiento académico no es suficiente si los estudiantes carecen de herramientas para conectarse con su entorno. El experto sugiere que el bienestar no debe ser una tarea adicional, sino una parte integral del proceso educativo. Además, se destaca la importancia de la educación física y la motricidad humana en la formación de ciudadanos activos, críticos y comprometidos con su entorno.
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Aprendizaje y bienestar
Actualmente, un buen rendimiento académico es solo una parte de la educación que la mayoría de los padres espera para sus hijos. Un estudiante puede destacar por su capacidad para aprender, pero carecer de herramientas que le permitan conectarse con su entorno. Por eso, sus tutores apuestan por encontrar establecimientos que ofrezcan una educación integral, donde el colegio entregue conocimientos y, al mismo tiempo, ayude a niños y adolescentes a conocerse, relacionarse con otros, tomar decisiones y desenvolverse en un mundo que cambia a gran velocidad.
“Educar integralmente es entender que formamos personas, no promedios. Un estudiante puede tener excelentes notas y, al mismo tiempo, sentirse solo, ansioso o profundamente desconectado. Hoy necesitamos desarrollar conocimientos, pero también empatía, autonomía, pensamiento crítico, habilidades socioemocionales y una relación responsable con la tecnología. En tiempos de inteligencia artificial, paradójicamente, educar lo profundamente humano será cada vez más importante”, explica Rodrigo Torres, especialista en educación y cofundador de MÜUD.
En este contexto, el profesor de Historia y Ciencias Sociales cree que el bienestar socioemocional no es un complemento del aprendizaje, sino una condición para que ocurra. “Muchas veces una baja en las notas, el ausentismo, el aislamiento, la irritabilidad o un cambio repentino de conducta son señales de algo que está pasando. El desafío es dejar de actuar solamente cuando aparece la crisis. Prevenir significa aprender a escuchar las señales pequeñas antes de que se conviertan en grandes problemas”, argumenta.
De ahí que, a juicio del especialista, el bienestar no puede ser responsabilidad exclusiva del psicólogo, del profesor jefe o de convivencia escolar. “Requiere familias, docentes, estudiantes y equipos directivos trabajando juntos. Tampoco se construye con una actividad una vez al año: debe estar presente en la vida cotidiana del colegio. Y hay algo fundamental: para cuidar a nuestros estudiantes también tenemos que cuidar a quienes los educan. La tecnología puede ayudarnos a detectar señales, pero nunca reemplazará a un adulto que mira a un niño y le pregunta genuinamente: ‘¿Cómo estás?'”, afirma con convicción.
El valor de entrenar
En el mundo educativo, hace tiempo que el movimiento dejó de entenderse como una simple ejecución de habilidades motrices para convertirse en una forma de comunicación, aprendizaje, interacción y construcción de identidad. “Cada experiencia corporal representa una oportunidad para que niñas, niños, adolescentes e individuos de todas las edades conozcan sus capacidades, fortalezcan su autoestima y desarrollen competencias para la vida”, señala Jorge Valdivia, director del Magíster en Educación Física y Motricidad Humana de la Universidad de Las Américas (UDLA).
Y es que, tal como explica el doctor en Ciencias de la Cultura Física, el ejercicio no solo fortalece la salud, también contribuye a mejorar la convivencia escolar, desarrollar el pensamiento crítico y fomentar el trabajo colaborativo, así como promover valores como el respeto, la inclusión, solidaridad y responsabilidad.
“La evidencia científica también respalda que una educación física centrada en la experiencia motriz contribuye a que las personas coexistan mediante representaciones individuales e interactivas construyendo una propia cultura, que incluye el movimiento, pero con un fuerte impacto en el desarrollo multidimensional”, comenta Valdivia.
Por lo anterior, en una sociedad que enfrenta importantes desafíos relacionados con el bienestar, la integralidad y la convivencia saludable, la educación física desde la motricidad humana pasa a ser estratégica en la formación de ciudadanos activos, críticos y comprometidos con su entorno. “Educar a través del movimiento es mucho más que enseñar deportes o desarrollar capacidades físicas. Es brindar oportunidades para que las personas construyan aprendizajes significativos, fortalezcan su autonomía, desarrollen vínculos saludables y descubran en la motricidad humana un fundamento que les permita comprender y optimizar su calidad de vida”, explica el profesor de la UDLA.
“Hoy necesitamos desarrollar conocimientos, pero también empatía, autonomía, pensamiento crítico, habilidades socioemocionales y una relación responsable con la tecnología. En tiempos de inteligencia artificial, paradójicamente, educar lo profundamente humano será cada vez más importante”, explica Rodrigo Torres, especialista en educación y cofundador de MÜUD. MAGNIFIC.COM
La formación integral es clave.
“Educar integralmente es entender que formamos personas, no promedios”. UNSPLASH
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