DFLA INDUSTRIALIZACIÓN GANA TERRENO EN LA CONSTRUCCIÓN DE PUENTES
La necesidad de reducir los tiempos de ejecución, aumentar la productividad y mejorar la planificación de las obras está incorporando soluciones industrializadas en la construcción de puentes. Especialistas sostienen que este modelo está modificando el diseño y ejecución de estos proyectos, trasladando parte del proceso constructivo desde la obra hacia entornos de fabricación más controlados.
El investigador y profesor asistente de la Pontificia Universidad Católica, Héctor Hernández, explica que la industrialización de puentes ha evolucionado hacia una mirada más integral, donde diseño, fabricación, transporte y montaje se integran en un mismo sistema. Sin embargo, aclara que ese avance no se expresa de la misma manera en todos los componentes de una estructura y que, en el país, el grado de industrialización varía según la etapa constructiva y las características del proyecto.
“En Chile, la industrialización de puentes se observa con mayor claridad en la superestructura, especialmente mediante vigas prefabricadas, paneles de tablero y sistemas metálicos modulares. En cambio, la infraestructura (fundaciones, cepas y estribos) suele presentar mayores dificultades para su estandarización, porque su diseño depende de las condiciones geotécnicas, hidráulicas y topográficas de cada emplazamiento”, sostiene.
Una de sus ventajas es que el modelo permite desarrollar distintas etapas de manera simultánea. El gerente de real estate de BDO, José Ignacio Carter, señala que los principales elementos estructurales –como vigas, tableros o módulos completos, según el tipo de puente– pueden producirse previamente, mientras que en terreno, las labores se enfocan en las fundaciones, el montaje mediante grúas y las terminaciones.
“La prefabricación acorta significativamente los plazos de ejecución del proyecto al permitir que la fabricación y la preparación de la obra se realicen simultáneamente, lo que mejora la previsibilidad de la programación y reduce las interrupciones del tráfico, los cierres de carreteras en comparación con la construcción tradicional de puentes y la duración total del proyecto”, explica Acrow, firma que diseña y fabrica puentes modulares.
Los desafíos para ampliar el modelo
Pese a sus ventajas, los especialistas coinciden en que la expansión de estas soluciones requiere superar barreras que trascienden el ámbito tecnológico. El académico de la Escuela de Construcción y Transportes de la PUCV y consejero del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), Álvaro Peña, sostiene que persisten proyectos diseñados como prototipos únicos, demanda pública discontinua, bases excesivamente prescriptivas y adjudicaciones centradas en el menor costo inicial.
“Para ampliar la industrialización se requieren especificaciones por desempeño, catálogos de soluciones homologadas, participación temprana de fabricantes y constructores, certificaciones compatibles con sistemas prefabricados y evaluación por costo de ciclo de vida”, afirma.
En la misma línea, Hernández plantea que la industrialización exige nuevas formas de colaboración entre diseñadores, fabricantes y constructoras desde las etapas iniciales del proyecto, junto con una planificación logística para coordinar el transporte y montaje.
Por otro lado, el académico de la Universidad Católica de Temuco, Roberto Torres, advierte que la industrialización no elimina la necesidad de adaptar cada proyecto a las condiciones del terreno. “Las vigas y tableros tienden a armarse en planta y transportarse a la obra. Las fundaciones sí o sí deben hacerse en el sitio”, señala, agregando que las condiciones hidráulicas y geotécnicas de cada emplazamiento siguen siendo determinantes en el diseño del puente.
“La industrialización de puentes ha evolucionado hacia una concepción integral, donde diseño, fabricación, transporte y montaje se integran en un mismo sistema”, afirma Héctor Hernández, investigador y profesor asistente de la Pontificia Universidad Católica.
POR ANAÍS PERSSON
El investigador y profesor asistente de la Pontificia Universidad Católica, Héctor Hernández, explica que la industrialización de puentes ha evolucionado hacia una mirada más integral, donde diseño, fabricación, transporte y montaje se integran en un mismo sistema. Sin embargo, aclara que ese avance no se expresa de la misma manera en todos los componentes de una estructura y que, en el país, el grado de industrialización varía según la etapa constructiva y las características del proyecto.
“En Chile, la industrialización de puentes se observa con mayor claridad en la superestructura, especialmente mediante vigas prefabricadas, paneles de tablero y sistemas metálicos modulares. En cambio, la infraestructura (fundaciones, cepas y estribos) suele presentar mayores dificultades para su estandarización, porque su diseño depende de las condiciones geotécnicas, hidráulicas y topográficas de cada emplazamiento”, sostiene.
Una de sus ventajas es que el modelo permite desarrollar distintas etapas de manera simultánea. El gerente de real estate de BDO, José Ignacio Carter, señala que los principales elementos estructurales –como vigas, tableros o módulos completos, según el tipo de puente– pueden producirse previamente, mientras que en terreno, las labores se enfocan en las fundaciones, el montaje mediante grúas y las terminaciones.
“La prefabricación acorta significativamente los plazos de ejecución del proyecto al permitir que la fabricación y la preparación de la obra se realicen simultáneamente, lo que mejora la previsibilidad de la programación y reduce las interrupciones del tráfico, los cierres de carreteras en comparación con la construcción tradicional de puentes y la duración total del proyecto”, explica Acrow, firma que diseña y fabrica puentes modulares.
Los desafíos para ampliar el modelo
Pese a sus ventajas, los especialistas coinciden en que la expansión de estas soluciones requiere superar barreras que trascienden el ámbito tecnológico. El académico de la Escuela de Construcción y Transportes de la PUCV y consejero del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), Álvaro Peña, sostiene que persisten proyectos diseñados como prototipos únicos, demanda pública discontinua, bases excesivamente prescriptivas y adjudicaciones centradas en el menor costo inicial.
“Para ampliar la industrialización se requieren especificaciones por desempeño, catálogos de soluciones homologadas, participación temprana de fabricantes y constructores, certificaciones compatibles con sistemas prefabricados y evaluación por costo de ciclo de vida”, afirma.
En la misma línea, Hernández plantea que la industrialización exige nuevas formas de colaboración entre diseñadores, fabricantes y constructoras desde las etapas iniciales del proyecto, junto con una planificación logística para coordinar el transporte y montaje.
Por otro lado, el académico de la Universidad Católica de Temuco, Roberto Torres, advierte que la industrialización no elimina la necesidad de adaptar cada proyecto a las condiciones del terreno. “Las vigas y tableros tienden a armarse en planta y transportarse a la obra. Las fundaciones sí o sí deben hacerse en el sitio”, señala, agregando que las condiciones hidráulicas y geotécnicas de cada emplazamiento siguen siendo determinantes en el diseño del puente.
“La industrialización de puentes ha evolucionado hacia una concepción integral, donde diseño, fabricación, transporte y montaje se integran en un mismo sistema”, afirma Héctor Hernández, investigador y profesor asistente de la Pontificia Universidad Católica.
POR ANAÍS PERSSON
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