El MercurioMúsica, cocina y lengua, tres estudios que indagan en el patrimonio de Chile
Mostramos acá tres recientes trabajos académicos: la costumbre de Bernardo O'Higgins de regalar dulces; una wikipedia de la cueca y antiguos libros con las primeras formas de escribir el mapudungún.
De diferentes universidades:
Sibarita y generoso era Bernardo O'Higgins con la comida. No solo tenía un paladar fino, que distinguía buenos vinos, cafés y chocolates, sino que también usó productos de la mesa para hacer diplomacia y para demostrar cariño. Así lo retrata la investigación “O'Higgins y sus gastroregalos: dulces obsequios de un exiliado (1831-1842)”, recién publicada en una revista especializada por la historiadora Amalia Castro, directora del Centro de Investigación en Artes y Humanidades de la U. Mayor, junto a Fernando Mujica, de la Escuela de Sommeliers de Chile.
El trabajo revisó las cartas que intercambió O'Higgins durante su última etapa de exilio en Perú y se contabilizaron 11 alimentos dulces, como alfeñiques (pasta de azúcar cocida), bizcochuelos, mermeladas, chocolate de canela, pan dulce, rosquillas, entre otros, que utilizó para cultivar la amistad y el cariño. “Este estudio no solo permite iluminar la historia privada de un personaje público, sino que aporta también a la historiografía de la alimentación, de las emociones y de las prácticas sociales”, se dice en el artículo publicado.
“A nosotros nos interesa mucho destacar un poco el lado humano de estos grandes generales, de estos personajes históricos y cómo los regalos son una forma de abrazar al otro, de formar identidad y de seguir perteneciendo a un lugar social, explica Amalia Castro.
Tras dos años de trabajo, el proyecto digital CUECA (Corpus Unificado para el Estudio de Cuecas Anotadas) hace su estreno en sociedad. En la web del Laboratorio de Humanidades de la U. San Sebastián se puede ingresar a esta plataforma que reúne las letras de 1.600 cuecas. “Una cueca puede parecer una canción breve, pero cuando uno comienza a analizar sus palabras descubre que dentro de ella hay historia, territorio, formas de hablar, humor y memoria”, explica Sebastián Caro, creador del proyecto y académico de la USS.
Por ahora, la plataforma reúne composiciones hasta 1930, recopiladas por estudiosos, pero también por amantes de esta música, que han compartido su material, dándole un sentido de wikipedia al proyecto. Además, al ingresar a la web y buscar una canción, se despliega la letra, pero también elementos de búsqueda, como un glosario de chilenismos; biografías de personajes históricos mencionados y un mapa interactivo. Como son cuecas antiguas, “son una ventana del Chile de antes, de nuestra habla y de la sociedad de antaño”, afirma Caro.
Una veta de estudio muy especializada es lo que ha movido el trabajo de la lingüista y filóloga Nataly Cancino, académica de la U. de La Frontera. En sus estudios de posgrado en Sevilla descubrió la lingüística misionera, disciplina dedicada al estudio de las descripciones de lenguas y los textos religiosos producidos por misioneros en los siglos XVII y XVIII. Algunas de estas obras constituyen los únicos testimonios disponibles de determinadas lenguas y, en casos como el mapudungún, permiten observar estados históricos de un idioma vigente.
Probablemente la primera investigadora en Chile en seguir esta disciplina, Cancino ha estudiado obras del sacerdote jesuita Luis de Valdivia, que publicó una gramática mapuche y un sermonario, entre otras obras dedicadas a la evangelización. En un viaje a Roma, además, pudo demostrar que otro libro de Valdivia, dedicado a los huarpes de Cuyo, era un solo tratado y no dos libros diferentes. Gracias a un Fondecyt, Cancino está editando estas obras, para ponerlas a disposición del público, y espera poder publicarlas a corto plazo.
“La zamacueca”, de Manuel Antonio Caro.
María Soledad Ramírez R.
De diferentes universidades:
Sibarita y generoso era Bernardo O'Higgins con la comida. No solo tenía un paladar fino, que distinguía buenos vinos, cafés y chocolates, sino que también usó productos de la mesa para hacer diplomacia y para demostrar cariño. Así lo retrata la investigación “O'Higgins y sus gastroregalos: dulces obsequios de un exiliado (1831-1842)”, recién publicada en una revista especializada por la historiadora Amalia Castro, directora del Centro de Investigación en Artes y Humanidades de la U. Mayor, junto a Fernando Mujica, de la Escuela de Sommeliers de Chile.
El trabajo revisó las cartas que intercambió O'Higgins durante su última etapa de exilio en Perú y se contabilizaron 11 alimentos dulces, como alfeñiques (pasta de azúcar cocida), bizcochuelos, mermeladas, chocolate de canela, pan dulce, rosquillas, entre otros, que utilizó para cultivar la amistad y el cariño. “Este estudio no solo permite iluminar la historia privada de un personaje público, sino que aporta también a la historiografía de la alimentación, de las emociones y de las prácticas sociales”, se dice en el artículo publicado.
“A nosotros nos interesa mucho destacar un poco el lado humano de estos grandes generales, de estos personajes históricos y cómo los regalos son una forma de abrazar al otro, de formar identidad y de seguir perteneciendo a un lugar social, explica Amalia Castro.
Tras dos años de trabajo, el proyecto digital CUECA (Corpus Unificado para el Estudio de Cuecas Anotadas) hace su estreno en sociedad. En la web del Laboratorio de Humanidades de la U. San Sebastián se puede ingresar a esta plataforma que reúne las letras de 1.600 cuecas. “Una cueca puede parecer una canción breve, pero cuando uno comienza a analizar sus palabras descubre que dentro de ella hay historia, territorio, formas de hablar, humor y memoria”, explica Sebastián Caro, creador del proyecto y académico de la USS.
Por ahora, la plataforma reúne composiciones hasta 1930, recopiladas por estudiosos, pero también por amantes de esta música, que han compartido su material, dándole un sentido de wikipedia al proyecto. Además, al ingresar a la web y buscar una canción, se despliega la letra, pero también elementos de búsqueda, como un glosario de chilenismos; biografías de personajes históricos mencionados y un mapa interactivo. Como son cuecas antiguas, “son una ventana del Chile de antes, de nuestra habla y de la sociedad de antaño”, afirma Caro.
Una veta de estudio muy especializada es lo que ha movido el trabajo de la lingüista y filóloga Nataly Cancino, académica de la U. de La Frontera. En sus estudios de posgrado en Sevilla descubrió la lingüística misionera, disciplina dedicada al estudio de las descripciones de lenguas y los textos religiosos producidos por misioneros en los siglos XVII y XVIII. Algunas de estas obras constituyen los únicos testimonios disponibles de determinadas lenguas y, en casos como el mapudungún, permiten observar estados históricos de un idioma vigente.
Probablemente la primera investigadora en Chile en seguir esta disciplina, Cancino ha estudiado obras del sacerdote jesuita Luis de Valdivia, que publicó una gramática mapuche y un sermonario, entre otras obras dedicadas a la evangelización. En un viaje a Roma, además, pudo demostrar que otro libro de Valdivia, dedicado a los huarpes de Cuyo, era un solo tratado y no dos libros diferentes. Gracias a un Fondecyt, Cancino está editando estas obras, para ponerlas a disposición del público, y espera poder publicarlas a corto plazo.
“La zamacueca”, de Manuel Antonio Caro.
María Soledad Ramírez R.
Autor(es):
MARÍA SOLEDAD RAMÍREZ R.
El Mercurio Página:
8

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Contexto


Página:
8

