Durante la adolescencia es habitual buscar mayor independencia y pasar tiempo a solas. Sin embargo, una modificación repentina respecto de las conductas habituales puede requerir atención, especialmente cuando se mantiene en el tiempo.
Entre las señales mencionadas por especialistas se encuentran el aislamiento excesivo, el abandono de actividades que antes generaban satisfacción, cambios importantes en las emociones y una disminución de los espacios de convivencia presencial.
“Si no existe una adecuada comunicación con la familia y los adultos cercanos, es muy difícil que un adolescente pida ayuda. Muchas veces trastornos que podrían ser intervenidos precozmente terminan complejizándose. Por eso es fundamental mantener espacios de encuentro y conversación”, explicó Viviana Tartakowsky, directora de la Escuela de Psicología de la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO).
La especialista agregó que querer estar solo no constituye por sí mismo una señal de alarma. “Es normal que un adolescente quiera más espacios en solitario, pero éstos deberían convivir con momentos para compartir con adultos y amigos presencialmente. Si deja de hacer cosas que antes le generaban alegría, como ir al colegio, practicar un deporte o encontrarse con otras personas, debemos conversar. También hay que prestar atención cuando vuelca prácticamente toda su vida al espacio virtual”.
Chile supera las 45 horas semanales en redes sociales
El uso de redes sociales aparece como otro elemento relevante en este contexto. El informe Growing up in the social media age, publicado por la OCDE en 2026, señala que los jóvenes de 15 años pasan cerca de 35 horas semanales en redes sociales en promedio entre los países analizados.
En Chile, el tiempo supera las 45 horas semanales, ubicándose entre las cifras más altas de la comparación internacional.
De acuerdo con Tartakowsky, la hiperconectividad y el uso problemático de estas plataformas pueden intensificar determinadas dificultades cuando sustituyen vínculos y experiencias presenciales.
Los datos sobre salud mental muestran un escenario de atención
La OMS estima que uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años presenta algún trastorno mental. Además, el suicidio constituye la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años.
A nivel local, un estudio realizado con 760 estudiantes atendidos en el Centro de Atención Psicológica de la UBO registró ansiedad severa o extremadamente severa en 73,1%, depresión severa o extremadamente severa en 64,9% y estrés elevado en 63,7%.
“Las relaciones presenciales protegen. Necesitamos consolidar vínculos significativos, sensibilizar sobre salud mental y contar no solo con protocolos frente a una emergencia, sino también con estrategias permanentes de prevención y canales de derivación conocidos y efectivos. La intervención precoz puede salvar vidas”, concluye Tartakowsky.
La prevención, de acuerdo con la información entregada, implica mantener espacios de conversación, fortalecer vínculos familiares y sociales y actuar ante cambios preocupantes, comunicando la situación a padres o cuidadores cuando se trate de menores de edad.
