El especialista advierte que los dos submarinos 209 están legando al término de su vida útil y que es riesgoso no reemplazarlos.
Fernando Wilson:
“No sólo de aviones caza F-5 vive la Defensa”, señala el experto en el área de la Universidad Adolfo Ibáñez, Fernando Wilson, quien levanta la alerta de la situación que vive la mitad de la flota de submarinos y del buque insignia de la Escuadra Nacional, la fragata Williams. “Deben empezar su proceso de remplazo”, sostiene.
—Ha habido un aumento en el Presupuesto de Defensa para 2027. ¿Qué es lo que está pendiente?
—Primero hay que echar a andar el sistema de financiamiento. Desde su creación no ha habido aportes a los fondos basales, tanto de financiamiento de proyectos de largo plazo como al Fondo de Contingencia Estratégica. Se suma que los dos años de pandemia y los cuatro años de la administración Boric se caracterizaron por una reducción importante de los fondos de gasto operativo de las FF.AA. Es fundamental recuperar la capacidad operativa de la fuerza.
—Pero para el Presupuesto 2027 la mayor alza es en operatividad.
—Eso es muy bueno, porque es claramente lo que las FF.AA. han visto más consumidas en los últimos años.
—¿Qué significa que se sumen US$ 100 millones a los US$488 millones del aporte basal en el Fondo Plurianual de Capacidad Estratégica?
—Es una buena señal, pero no hay claridad todavía en qué se va a actualizar o poner en línea distintos programas.
—¿Qué implica que en el artículo 36 del Presupuesto se autorice a postergar el cumplimiento íntegro del Fondo de Contingencia Estratégica?
—Son fondos para enfrentar o una crisis emergente o una oportunidad de adquisición de material o capacidades particularmente valiosas y de tipo inesperado. Si bien todo eso es importante, lejos más relevante es mantener el flujo de caja en el Fondo Plurianual de Financiamiento de programas de largo plazo.
La situación del buque insignia
—En renovación de material, ¿es efectivo que la Armada inició el estudio para reemplazar buques de superficie de combate?
—Las tres ramas de la Defensa mantienen proyectos constantes de desarrollo y mantención de capacidades. Es para evitar obsolescencia en bloque. La Marina naturalmente necesita recuperar unidades tanto en la Escuadra como en las Fuerzas Submarinas. Existen el proyecto Escotillón (en la Fuerza Anfibia) y Avutarda (en la Aviación Naval).
—¿Cuál de los ocho buques de superficie de combate deben ser reemplazados primero?
—El buque que presenta problemas más de obsolescencia logística que táctica es la Fragata Almirante Williams, el buque insignia. Su sistema de propulsión es único, usa turbinas (Rolls Royce Time y Olympus) que se hacen cada vez más difíciles de mantener.
—¿Cuántos años podría seguir en actividad?
—Algunos años, no más allá de dos o tres.
—Ahora, ¿en qué condiciones están las Fragatas Clase M, Blanco y Riveros?
—Las Fragatas Clase M, de origen holandés, están en este momento siendo sometidas a una importante modernización. Si bien ambos buques ya recibieron misiles antibuque Exocet de última generación, ahora están recibiendo cambios en sus sistemas de propulsión, de control interno, y sobre todo el cambio de su sistema de mando y control. Así quedarán operativas por unos 15 años.
—¿Y las tres Fragatas tipo 23?
—Las Clase 23, británicas, multipropósito, con una cierta orientación antisubmarina, tuvieron una intensa modernización que coincidió con los años de la pandemia, el programa Pidaa. No sólo se les cambió el sistema de mando y control, sino que su radar primario, y al mismo tiempo se incorporó un nuevo sistema de misiles antiaéreos, el Sea Septor. Más recientemente, al menos una de ellas ya ha cambiado sus misiles antibuques Harpoon por Exocet. Por lo tanto, están en excelentes condiciones.
Construcción en Chile "ya está funcionando"
—¿Es necesario iniciar un Plan Puente (reemplazo por buques usados) mientras se desarrolla la construcción a largo plazo en Chile?
—Sí, porque la cancelación del proyecto Tridente hace algunas décadas, demostró los riesgos de no tener una capacidad que pueda ser extendida en el tiempo. Junto a las expectativas de poder construir fragatas aquí a continuación de Escotillón, el reemplazo de la Fragata Williams no puede esperar a la llegada de buques de construcción nacional. Y posteriormente probablemente algunas M y 23 tengan que también ir saliendo de servicio antes que se complete la construcción de toda la escuadra en construcción nacional. Los programas se extienden por décadas, lo que significa que coxistirán buques adquiridos usados con otros construidos en Chile.
—¿El programa de construcción de buques en Chile está andando?
—En términos estrictos, todo indica que ese programa ya está funcionando. Se ha visto en los últimos días la visita del gerente de la empresa Babcock , británica, que ofrece el diseño Arrowhead 140. Otros proveedores (para construcción) son ThyssenKrupp Marine Systems, Alemana; la francesa Naval Group (ex DCNS); astilleros italianos Fincantieri; holandeses Damen Shipyards Group. Es decir, ofertas para construir aquí puede haber muchas. A Chile le conviene un concurso lo más competitivo posible, porque eso hace que no solamente bajen los precios, sino que al mismo tiempo se incrementen las capacidades del sistema ofrecido.
—¿Por qué es tan importante el reemplazo de la mitad de la Flota de Submarinos? (los 209)
—La Fuerza de Submarinos tiene cuatro unidades y los dos submarinos clase 209 están superando los 40 años de edad. Eso compromete gravemente su capacidad operativa y sobre todo su seguridad. Ejemplos dramáticos de eso ha habido en Argentina (ARA San Juan, S-42) e Indonesia (KRI Nanggala, 402). En Chile esto hace que el reemplazo de esas unidades sea sencillamente crítico. Por un lado, la pérdida del 50% de la capacidad submarina no solamente afecta la capacidad operativa de la Armada, sino que también la capacidad de entrenamiento. Con dos unidades (una de ellas puede estar en reparaciones) es insuficiente para cumplir la misión. Me atrevería a decir que tenemos una fecha relativamente próxima antes de comenzar a perder esas capacidades. Estas capacidades, una vez que se pierden, son mucho más caras de recuperar. Probablemente la recuperación de submarinos sea el programa en términos estratégicos más desafiante que enfrenta la Defensa chilena en este momento.
—¿De cuánto tiempo estamos hablando para que tengan que dejar de operar?
—Si bien existe una fecha aproximada, es algo que hay que manejar con reserva. No corresponde darla a conocer.
Mario Contreras Dubó
La Segunda"No sólo de F-5 vive la Defensa. Es crítico reemplazar dos submarinos"
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