CAP Infraestructura posiciona la desalación multipropósito como eje para el crecimiento hídrico de la minería
La experiencia de Aguas CAP volvió al centro del debate sectorial en ACADES 2026, donde la compañía defendió una infraestructura compartida capaz de abastecer minería, agricultura y consumo humano en una región marcada por la escasez hídrica.
En medio de un debate cada vez más exigente sobre seguridad hídrica y crecimiento minero, CAP Infraestructura puso sobre la mesa una tesis que gana fuerza en la industria la desalación no solo debe responder a la demanda de un proyecto específico, sino transformarse en una plataforma compartida para distintos sectores productivos y comunidades.
Esa fue una de las ideas centrales expuestas por Patricia López en el Congreso ACADES 2026, foro que reunió a actores públicos y privados para discutir nuevas fuentes de agua y soluciones no convencionales para Chile.
La ejecutiva participó en el panel “Fuentes no convencionales de agua para el crecimiento de la minería”, donde relevó la trayectoria de Aguas CAP como un caso pionero de infraestructura hídrica multipropósito en Atacama. Allí sostuvo que la experiencia del grupo demuestra que la desalación puede articular usos mineros, agrícolas y de consumo humano cuando existe una planificación de largo plazo y un diseño que permita escalar capacidades según la evolución de la demanda.
Una planta que se consolidó en Atacama
El caso presentado por CAP tiene como referencia la planta desaladora de Aguas CAP, ubicada al norte de Caldera, una operación que la propia compañía ha mostrado como ejemplo de eficiencia y resiliencia frente al estrés hídrico regional. La instalación fue levantada hace más de una década y, según lo expuesto por López, ha logrado consolidarse como una solución estable para una zona donde la presión sobre los recursos continentales ha sido persistente.
Durante su exposición, la gerenta de Infraestructura de CAP remarcó además que el proyecto avanzó en cerca de siete años entre tramitación y construcción, un dato que la empresa contrasta con los tiempos más extensos que hoy enfrentan varias iniciativas del sector.
La comparación no es menor, porque instala una discusión sobre permisos, concesiones y velocidad de materialización en un momento donde la minería necesita asegurar nuevas fuentes de agua para sostener inversión y producción.
Infraestructura compartida y economías de escala
Uno de los puntos más fuertes de la presentación fue la defensa de la infraestructura hídrica compartida como estándar de desarrollo, especialmente en territorios donde conviven minería, ciudades y actividades agrícolas. López planteó que la minería puede actuar como habilitador de sistemas de mayor escala, facilitando inversiones que de otra manera serían difíciles de financiar para usuarios individuales.
Esa lógica apunta a aprovechar mejor las economías de escala y a evitar duplicidades en obras intensivas en capital.
La apuesta de CAP es que los sistemas multipropósito permitan repartir costos y ampliar cobertura, generando una infraestructura más robusta para la región. La discusión, por tanto, ya no pasa solo por construir más desaladoras, sino por decidir bajo qué modelo se diseñan, se expanden y se conectan con otras necesidades territoriales.
La propia empresa ha mostrado que ese enfoque no se agota en la capacidad actual.
Según antecedentes públicos difundidos por Aguas CAP, la operación ha sido presentada con proyección de expansión modular, reforzando su rol como plataforma para acompañar el crecimiento hídrico de Atacama.
Ese atributo de escalabilidad fue uno de los elementos destacados en ACADES 2026, donde la conversación giró precisamente en torno a cómo destrabar proyectos y acelerar nuevas fuentes para minería y otras actividades económicas.
Desalación, permisos y visión país
El planteamiento de CAP dialoga con una discusión más amplia que atravesó el congreso Chile necesita acelerar la inversión en nuevas fuentes hídricas si quiere sostener competitividad, producción minera y abastecimiento para otros usos. ACADES ha insistido en que la desalación y el reúso dejaron de ser soluciones complementarias para convertirse en herramientas estructurales de seguridad hídrica y crecimiento.
En esa línea, la exposición de Patricia López dejó una señal relevante para la industria.
El desafío no sería solo sumar proyectos aislados, sino avanzar hacia una planificación de infraestructura con visión integrada, capaz de responder a múltiples demandas y de anticipar los requerimientos futuros del territorio.
Para la minería, esa mirada resulta especialmente estratégica, porque vincula sostenibilidad operacional, licencia social y continuidad productiva en regiones donde el agua dejó hace tiempo de ser una variable secundaria
En medio de un debate cada vez más exigente sobre seguridad hídrica y crecimiento minero, CAP Infraestructura puso sobre la mesa una tesis que gana fuerza en la industria la desalación no solo debe responder a la demanda de un proyecto específico, sino transformarse en una plataforma compartida para distintos sectores productivos y comunidades.
Esa fue una de las ideas centrales expuestas por Patricia López en el Congreso ACADES 2026, foro que reunió a actores públicos y privados para discutir nuevas fuentes de agua y soluciones no convencionales para Chile.
La ejecutiva participó en el panel “Fuentes no convencionales de agua para el crecimiento de la minería”, donde relevó la trayectoria de Aguas CAP como un caso pionero de infraestructura hídrica multipropósito en Atacama. Allí sostuvo que la experiencia del grupo demuestra que la desalación puede articular usos mineros, agrícolas y de consumo humano cuando existe una planificación de largo plazo y un diseño que permita escalar capacidades según la evolución de la demanda.
Una planta que se consolidó en Atacama
El caso presentado por CAP tiene como referencia la planta desaladora de Aguas CAP, ubicada al norte de Caldera, una operación que la propia compañía ha mostrado como ejemplo de eficiencia y resiliencia frente al estrés hídrico regional. La instalación fue levantada hace más de una década y, según lo expuesto por López, ha logrado consolidarse como una solución estable para una zona donde la presión sobre los recursos continentales ha sido persistente.
Durante su exposición, la gerenta de Infraestructura de CAP remarcó además que el proyecto avanzó en cerca de siete años entre tramitación y construcción, un dato que la empresa contrasta con los tiempos más extensos que hoy enfrentan varias iniciativas del sector.
La comparación no es menor, porque instala una discusión sobre permisos, concesiones y velocidad de materialización en un momento donde la minería necesita asegurar nuevas fuentes de agua para sostener inversión y producción.
Infraestructura compartida y economías de escala
Uno de los puntos más fuertes de la presentación fue la defensa de la infraestructura hídrica compartida como estándar de desarrollo, especialmente en territorios donde conviven minería, ciudades y actividades agrícolas. López planteó que la minería puede actuar como habilitador de sistemas de mayor escala, facilitando inversiones que de otra manera serían difíciles de financiar para usuarios individuales.
Esa lógica apunta a aprovechar mejor las economías de escala y a evitar duplicidades en obras intensivas en capital.
La apuesta de CAP es que los sistemas multipropósito permitan repartir costos y ampliar cobertura, generando una infraestructura más robusta para la región. La discusión, por tanto, ya no pasa solo por construir más desaladoras, sino por decidir bajo qué modelo se diseñan, se expanden y se conectan con otras necesidades territoriales.
La propia empresa ha mostrado que ese enfoque no se agota en la capacidad actual.
Según antecedentes públicos difundidos por Aguas CAP, la operación ha sido presentada con proyección de expansión modular, reforzando su rol como plataforma para acompañar el crecimiento hídrico de Atacama.
Ese atributo de escalabilidad fue uno de los elementos destacados en ACADES 2026, donde la conversación giró precisamente en torno a cómo destrabar proyectos y acelerar nuevas fuentes para minería y otras actividades económicas.
Desalación, permisos y visión país
El planteamiento de CAP dialoga con una discusión más amplia que atravesó el congreso Chile necesita acelerar la inversión en nuevas fuentes hídricas si quiere sostener competitividad, producción minera y abastecimiento para otros usos. ACADES ha insistido en que la desalación y el reúso dejaron de ser soluciones complementarias para convertirse en herramientas estructurales de seguridad hídrica y crecimiento.
En esa línea, la exposición de Patricia López dejó una señal relevante para la industria.
El desafío no sería solo sumar proyectos aislados, sino avanzar hacia una planificación de infraestructura con visión integrada, capaz de responder a múltiples demandas y de anticipar los requerimientos futuros del territorio.
Para la minería, esa mirada resulta especialmente estratégica, porque vincula sostenibilidad operacional, licencia social y continuidad productiva en regiones donde el agua dejó hace tiempo de ser una variable secundaria
