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martes, abril 2, 2024
martes, abril 2, 2024 4:36 a. m.
No comer: la decisión que les salvó la vida a los pescadores de Coronel
Joven pescador rescatado junto a su padre relata lo ocurrido en siete días de naufragio.

Era todo difícil. No comíamos nada, no teníamos agua, pero el frío cuando llegaba la noche traspasaba los huesos era lo peor”, cuenta Diego Cruz Guzmán (24) que fue rescatado junto a su padre este domingo a tres millas náuticas de la costa de Pichilemu. “Llegaba a tiritar y el miedo. Ahí rezaba. Pero estoy con vida”, recuerda. Era tanta la sed que yo tomaba una botella de néctar vacía y tomaba. Y chupaba patas de pancoras para poder sobrevivir”, relata sobre el naufragio del que gracias a gotas de rocío que caían en la noche sobrevivieron siete días.

Alimentación

“¿Por qué no nos comimos las pancoras que llevábamos? Porque no estaban frescas, si pasan días no se pueden comer”, dice Diego Cruz. “Ya estaban malas (si las hubieran comido le habría generado la necesidad de beber agua que no tenían, o peor: si las pancoras estaban en mal estado les hubiese generado vómitos y diarreas que los hubiesen deshidratado de manera fatal). Las llevábamos por el peso, para que el viento no nos diera vuelta”, agrega sobre el producto marino, también conocido como jaiba, que se caracteriza por rondar el fondo del mar, y agrega que el riesgo de ahogarse o perder el bote era latente: “No podíamos bajarnos del bote, era muy peligroso. Se nos podía ir también”.

Sobrevivir

El joven pescador dice que fue mucho lo que conversó con su papá durante el naufragio. Sí se dieron abrazos para darse energías y para aguantar el frío de la noche, cuando llega la neblina, la camanchaca y el viento. “Mi papá me daba fuerzas porque yo no podía más”, cuenta sobre los momentos más difíciles que pasó, cuando estuvo dos días prácticamente tirado sobre el bote. “Cuando pasan los días te cambia la voz y no tienes fuerza ni para hablar. La Marina no estuvo bien, gracias a la gente y a los pescadores que nos encontraron”, menciona en referencia al grupo de pescadores a bordo de “Soledad”, que logró el rescate. “No creo que vuelva al mar”, dice Cruz, con solo un día en tierra firme. “Mi padre puede que sí, pero yo no. Yo quedé medio traumatado con todo lo que viví, con todo lo que sufrí en la noche. Sí es que vuelvo sería solo para trabajar en embarcaciones grandes, barcos. Que tengan equipos, que tengan radios o implementos de seguridad. Pero los botes ya no”, expresa.

Puede deshidratar

“Tuve la suerte hacer un curso de supervivencia en las costas de Sudáfrica y ahí nos quedamos igual que ellos, aunque de manera controlada, nos dejaron así, pero en un bote con ocho a diez personas y lo que más te mata es el frío, y segundo, es la falta de agua”, asegura Alfonso Kaiser, docente del Master of Engineering Management de la Universidad de los Andes. “Estás muerto de hambre, pero sabes que si comes va a tener que consumir más agua y no lo hay. Entonces, la deshidratación te puede hacer más daño al final” advierte. “Cuando no tienes agua, lo mejor es no comer”, dice.

Técnica del sushi

“Pero hay algunas técnicas”, asegura Kaiser, y añade: “Por ejemplo, te enseñan: cuando haces sushi, el pescado tiene agua, por lo tanto, lo que tú puedes hacer es filetear un pescado fresco y tomarte el líquido del pescado, ese pescado tiene un poco sal, te da sed, pero no te deshidrata. No te comes el pescado, pero te comes el líquido del pescado, que no es agua salada, solo está salado”, comenta el exmarino, similar a lo que hicieron los pescadores con las patas de las pancoras.

Nociva

“El agua de mar es nociva para nuestro organismo por la concentración excesiva de sal”, dice Juan Pablo Castillo, académico del Departamento de Biología de la Universidad de La Serena. El investigador y docente en fisiología humana dice que es mayor deshidratación porque los tejidos tienen que liberar agua para la concentración de sales se regularice en el organismo. “Si hubiesen comido productos con exceso de sal, les hubiese generado más problemas que beneficios. Para todos los procesos metabólicos se requiere agua y si están deshidratados o consumen algo que provoca deshidratación, las consecuencias son mayores”, explica el fisiólogo.

Ahorro de energía

“Debemos entender que el agua de rocío no es agua potable”, advierte María Jesús Zepeda, nutricionista de Examéd. “No es apta para el consumo humano de manera regular, pero en caso de emergencia es una opción válida para asegurar la hidratación”. La profesional dice que si solo se toma agua, el cuerpo empieza un proceso de autólisis y catabolismo de tejidos para asegurar el funcionamiento de los órganos vitales, así como la disminución del gasto metabólico basal. “Básicamente, entra en ahorro de energía”. Recuerde que una persona no puede sobrevivir si no bebe agua antes de tres a cinco días (haga clic aquí: https://shorturl.at/ltzT4). En situaciones extremas como esta, añade, “no se trata simplemente de rehidratar a las personas, el proceso de reintroducción de alimentos es lento y paulatino para evitar el síndrome de realimentación”.
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