El Mercurio InnovaciónMinería espacial: la veta que le permitiría a Chile capitalizar su liderazgo minero y astronómico
Capacidades en robótica, observación del espacio, exploración y operación remota y en condiciones extremas podrían convertir a nuestro país en proveedor de tecnología y talento para futuras misiones de extracción de recursos en la Luna y asteroides. Suena futurista, pero la carrera ya está en marcha y para participar de la nueva industria hay que empezar a moverse hoy. Fabiola Romo Pino
Ya hay una empresa nacional en conversaciones con la NASA
Los expertos llaman a dejar de mirar como “fantasía” a la minería espacial. Su desarrollo demandará soluciones en IA, robótica, sensores, software, procesamiento de imágenes, análisis de grandes volúmenes de datos, comunicaciones, autonomía y simulación.
Este mes se cumplen 57 años de que la misión Apolo 11 lograra llevar seres humanos a la Luna. Pero la nueva carrera espacial busca algo más. A través de su programa Artemis, la NASA se ha enfocado en explorar el satélite para evaluar la posibilidad de obtener beneficios económicos y sentar las bases de las primeras misiones tripuladas a Marte.
¿Será posible extraer algo desde el satélite o desde los asteroides? Según César Fuentes, doctor en Astronomía de la U. Harvard y académico del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile, esa posibilidad que décadas atrás sonaba a ciencia ficción hoy parece menos lejana. “En la Luna hay agua, sobre todo cerca de los polos, cráteres donde en mucho tiempo no ha llegado luz solar. Al instalar gente en la Luna, sería lo primero que uno quisiera minar: el agua que está congelada”, afirma.
En tanto, en los asteroides la minería espacial parece menos compleja. Básicamente, porque muchos de ellos se acercan a la Tierra. “Ya podemos imaginar robots que empiecen a minar. Hay una sonda que está yendo a uno de los asteroides más grandes, donde sabemos que hay minerales preciosos que podrían ser minados”, comenta el astrónomo.
¿Podría un país pequeño (y minero) como el nuestro ser parte de esta nueva carrera espacial? Debido a la experiencia y conocimientos acumulados en la industria, probablemente sí. “Cuando se piense en minar un asteroide, chilenos podrían aportar prototipos. Por eso es importante la inversión en ciencia básica, si queremos desarrollarnos y competir con conocimientos y habilidades”, afirma el académico.
En este contexto, el coronel de Aviación (TI) Rodrigo Cancino, subdirector espacial de la Fuerza Aérea de Chile (FACh), explica que el Sistema Nacional Satelital está facilitando el desarrollo de capacidades que serán fundamentales para cualquier iniciativa futura de exploración. “Hoy estamos fortaleciendo áreas como la operación de satélites, el procesamiento de información geoespacial, la integración de sistemas espaciales y la formación de capital humano altamente especializado”, detalla.
Asimismo, el Centro Espacial Nacional aporta infraestructura estratégica para la integración y ensayo de sistemas espaciales, control de misiones, procesamiento de datos y desarrollo tecnológico. “Estas capacidades pueden apoyar el desarrollo de herramientas como observación remota, procesamiento avanzado de imágenes, inteligencia artificial para identificar patrones, autonomía de sistemas y comunicaciones espaciales; tecnologías que, en el futuro, serán indispensables para caracterizar cuerpos celestes e identificar recursos de interés”, afirma el coronel Cancino.
Innovación espacial
Según Benjamín Valdés, director de Crecimiento Internacional de SK Godelius, la empresa de ingeniería del Grupo Sigdo Koppers, las tecnologías más transferibles desde la minería chilena al espacio son las que ya resuelven problemas similares en el desierto, como la altura, el polvo, el aislamiento y las comunicaciones difíciles. “Éstas se abordan con navegación autónoma en terrenos complejos, perforación y muestreo robótico, operación remota con alta latencia y combinación de sensores para decidir dónde intervenir”, señala.
Ahí es donde podría entrar NOMAD, un robot de exploración geológica y muestreo de suelos desarrollado por SK Godelius en conjunto con Eurasian Resources Group (ERG) que, incluso, abrió la puerta a conversaciones con la NASA. En este ámbito, el ejecutivo cree que Chile tiene una oportunidad real de transformarse en exportador de tecnología y talento para la minería espacial.
“La experiencia acumulada por nuestra industria en automatización, robótica, teleoperación y trabajo en condiciones extremas es directamente aplicable a este nuevo desafío. En SK Godelius ya estamos participando activamente y esperamos que más empresas y profesionales chilenos se sumen. De hecho, todo indica que en el corto plazo se podría celebrar el primer contrato para una operación en la Luna”, afirma Valdés.
Nuestro país cuenta con atributos relevantes para la nueva industria. “Somos la primera potencia minera del mundo y la capital astronómica de la Tierra. Sabemos de minería subterránea, profunda, remota y automatizada. Y tenemos el desierto de Atacama, cuyos suelos se parecen a los de Marte y la Luna”, comenta Manuel Viera, presidente del Instituto Chileno de Astrominería (Astromin) y de la Cámara Minera de Chile.
Según Viera, Chile no va a competir lanzando cohetes, pero tiene una oportunidad en la minería robótica, autónoma e inteligente para ambientes extremos. “Imaginen un robot chileno capaz de acercarse a un cerro remoto de la Antártica, tomar una muestra, analizarla en el sitio y enviar los datos por satélite. Ese robot es, en la práctica, un prototipo minero de asteroides. Esa tecnología, desarrollada aquí, se puede exportar a todo el Sistema Solar”, enfatiza.
Ampliar la mirada
Pero si nuestro país quiere jugar un papel en la minería espacial, necesita una política de Estado acorde: “Que deje de mirar esto como fantasía y lo trate como lo que es, una apuesta de desarrollo y al futuro”, explica el presidente de Astromin, quien clama por un ecosistema que vincule al Estado, las universidades, los centros de investigación y los proveedores mineros.
El desarrollo de la minería espacial demandará soluciones en IA, robótica, sensores, software, procesamiento de imágenes, análisis de grandes volúmenes de datos, comunicaciones, autonomía y simulación. Todas estas son, según el coronel Cancino, áreas donde empresas tecnológicas, universidades y startups pueden generar innovación y aportar soluciones de alto valor. Por eso, cree que Chile debe avanzar hacia un modelo nacional de innovación espacial que permita coordinar de manera permanente a Estado, academia y privados.
“Más que esfuerzos aislados, se requieren mecanismos concretos de colaboración, programas conjuntos de investigación, espacios para validar tecnologías y una agenda común que permita focalizar los recursos en desafíos tecnológicos relevantes para el país. En ese contexto, el Centro Espacial Nacional puede transformarse en una plataforma que facilite esa articulación y contribuya a acelerar el desarrollo de un ecosistema nacional de innovación espacial”, afirma el uniformado.
Aunque las condiciones que ofrece Chile para el desarrollo de la astronomía y su experiencia en análisis geoespacial son reconocidas, Cancino cree posible evolucionar hacia tecnologías destinadas a la caracterización de cuerpos celestes y a la identificación remota de recursos minerales. “Otro ámbito especialmente relevante es el procesamiento de imágenes y el manejo de grandes volúmenes de datos. La exploración espacial genera enormes cantidades de información que deben transformarse en conocimiento útil mediante IA, aprendizaje automático y computación de alto desempeño. En estas áreas existe un importante espacio para el desarrollo tecnológico nacional”, comenta.
A lo anterior se sumarían capacidades para las comunicaciones satelitales, autonomía de sistemas y operación remota, tecnologías que serán esenciales para futuras misiones de exploración. “Una estrategia realista consiste en profundizar estas fortalezas y desarrollar capacidades altamente especializadas que permitan a Chile integrarse como un socio tecnológico en proyectos internacionales de exploración espacial”, sostiene.
En este sentido, la apuesta de la FACh es consolidar un plan nacional de desarrollo espacial de largo plazo, que establezca prioridades, dé continuidad a los programas estratégicos y permita coordinar a organismos públicos, academia e industria: “Será fundamental contar con una gobernanza robusta que evite la fragmentación de esfuerzos y facilite la toma de decisiones, junto con mecanismos permanentes de financiamiento”.
El robot de exploración geológica y muestreo de suelos NOMAD, desarrollado por SK Godelius y Eurasian Resources Group, abrió la puerta a las conversaciones con la NASA.
Ya hay una empresa nacional en conversaciones con la NASA
Los expertos llaman a dejar de mirar como “fantasía” a la minería espacial. Su desarrollo demandará soluciones en IA, robótica, sensores, software, procesamiento de imágenes, análisis de grandes volúmenes de datos, comunicaciones, autonomía y simulación.
Este mes se cumplen 57 años de que la misión Apolo 11 lograra llevar seres humanos a la Luna. Pero la nueva carrera espacial busca algo más. A través de su programa Artemis, la NASA se ha enfocado en explorar el satélite para evaluar la posibilidad de obtener beneficios económicos y sentar las bases de las primeras misiones tripuladas a Marte.
¿Será posible extraer algo desde el satélite o desde los asteroides? Según César Fuentes, doctor en Astronomía de la U. Harvard y académico del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile, esa posibilidad que décadas atrás sonaba a ciencia ficción hoy parece menos lejana. “En la Luna hay agua, sobre todo cerca de los polos, cráteres donde en mucho tiempo no ha llegado luz solar. Al instalar gente en la Luna, sería lo primero que uno quisiera minar: el agua que está congelada”, afirma.
En tanto, en los asteroides la minería espacial parece menos compleja. Básicamente, porque muchos de ellos se acercan a la Tierra. “Ya podemos imaginar robots que empiecen a minar. Hay una sonda que está yendo a uno de los asteroides más grandes, donde sabemos que hay minerales preciosos que podrían ser minados”, comenta el astrónomo.
¿Podría un país pequeño (y minero) como el nuestro ser parte de esta nueva carrera espacial? Debido a la experiencia y conocimientos acumulados en la industria, probablemente sí. “Cuando se piense en minar un asteroide, chilenos podrían aportar prototipos. Por eso es importante la inversión en ciencia básica, si queremos desarrollarnos y competir con conocimientos y habilidades”, afirma el académico.
En este contexto, el coronel de Aviación (TI) Rodrigo Cancino, subdirector espacial de la Fuerza Aérea de Chile (FACh), explica que el Sistema Nacional Satelital está facilitando el desarrollo de capacidades que serán fundamentales para cualquier iniciativa futura de exploración. “Hoy estamos fortaleciendo áreas como la operación de satélites, el procesamiento de información geoespacial, la integración de sistemas espaciales y la formación de capital humano altamente especializado”, detalla.
Asimismo, el Centro Espacial Nacional aporta infraestructura estratégica para la integración y ensayo de sistemas espaciales, control de misiones, procesamiento de datos y desarrollo tecnológico. “Estas capacidades pueden apoyar el desarrollo de herramientas como observación remota, procesamiento avanzado de imágenes, inteligencia artificial para identificar patrones, autonomía de sistemas y comunicaciones espaciales; tecnologías que, en el futuro, serán indispensables para caracterizar cuerpos celestes e identificar recursos de interés”, afirma el coronel Cancino.
Innovación espacial
Según Benjamín Valdés, director de Crecimiento Internacional de SK Godelius, la empresa de ingeniería del Grupo Sigdo Koppers, las tecnologías más transferibles desde la minería chilena al espacio son las que ya resuelven problemas similares en el desierto, como la altura, el polvo, el aislamiento y las comunicaciones difíciles. “Éstas se abordan con navegación autónoma en terrenos complejos, perforación y muestreo robótico, operación remota con alta latencia y combinación de sensores para decidir dónde intervenir”, señala.
Ahí es donde podría entrar NOMAD, un robot de exploración geológica y muestreo de suelos desarrollado por SK Godelius en conjunto con Eurasian Resources Group (ERG) que, incluso, abrió la puerta a conversaciones con la NASA. En este ámbito, el ejecutivo cree que Chile tiene una oportunidad real de transformarse en exportador de tecnología y talento para la minería espacial.
“La experiencia acumulada por nuestra industria en automatización, robótica, teleoperación y trabajo en condiciones extremas es directamente aplicable a este nuevo desafío. En SK Godelius ya estamos participando activamente y esperamos que más empresas y profesionales chilenos se sumen. De hecho, todo indica que en el corto plazo se podría celebrar el primer contrato para una operación en la Luna”, afirma Valdés.
Nuestro país cuenta con atributos relevantes para la nueva industria. “Somos la primera potencia minera del mundo y la capital astronómica de la Tierra. Sabemos de minería subterránea, profunda, remota y automatizada. Y tenemos el desierto de Atacama, cuyos suelos se parecen a los de Marte y la Luna”, comenta Manuel Viera, presidente del Instituto Chileno de Astrominería (Astromin) y de la Cámara Minera de Chile.
Según Viera, Chile no va a competir lanzando cohetes, pero tiene una oportunidad en la minería robótica, autónoma e inteligente para ambientes extremos. “Imaginen un robot chileno capaz de acercarse a un cerro remoto de la Antártica, tomar una muestra, analizarla en el sitio y enviar los datos por satélite. Ese robot es, en la práctica, un prototipo minero de asteroides. Esa tecnología, desarrollada aquí, se puede exportar a todo el Sistema Solar”, enfatiza.
Ampliar la mirada
Pero si nuestro país quiere jugar un papel en la minería espacial, necesita una política de Estado acorde: “Que deje de mirar esto como fantasía y lo trate como lo que es, una apuesta de desarrollo y al futuro”, explica el presidente de Astromin, quien clama por un ecosistema que vincule al Estado, las universidades, los centros de investigación y los proveedores mineros.
El desarrollo de la minería espacial demandará soluciones en IA, robótica, sensores, software, procesamiento de imágenes, análisis de grandes volúmenes de datos, comunicaciones, autonomía y simulación. Todas estas son, según el coronel Cancino, áreas donde empresas tecnológicas, universidades y startups pueden generar innovación y aportar soluciones de alto valor. Por eso, cree que Chile debe avanzar hacia un modelo nacional de innovación espacial que permita coordinar de manera permanente a Estado, academia y privados.
“Más que esfuerzos aislados, se requieren mecanismos concretos de colaboración, programas conjuntos de investigación, espacios para validar tecnologías y una agenda común que permita focalizar los recursos en desafíos tecnológicos relevantes para el país. En ese contexto, el Centro Espacial Nacional puede transformarse en una plataforma que facilite esa articulación y contribuya a acelerar el desarrollo de un ecosistema nacional de innovación espacial”, afirma el uniformado.
Aunque las condiciones que ofrece Chile para el desarrollo de la astronomía y su experiencia en análisis geoespacial son reconocidas, Cancino cree posible evolucionar hacia tecnologías destinadas a la caracterización de cuerpos celestes y a la identificación remota de recursos minerales. “Otro ámbito especialmente relevante es el procesamiento de imágenes y el manejo de grandes volúmenes de datos. La exploración espacial genera enormes cantidades de información que deben transformarse en conocimiento útil mediante IA, aprendizaje automático y computación de alto desempeño. En estas áreas existe un importante espacio para el desarrollo tecnológico nacional”, comenta.
A lo anterior se sumarían capacidades para las comunicaciones satelitales, autonomía de sistemas y operación remota, tecnologías que serán esenciales para futuras misiones de exploración. “Una estrategia realista consiste en profundizar estas fortalezas y desarrollar capacidades altamente especializadas que permitan a Chile integrarse como un socio tecnológico en proyectos internacionales de exploración espacial”, sostiene.
En este sentido, la apuesta de la FACh es consolidar un plan nacional de desarrollo espacial de largo plazo, que establezca prioridades, dé continuidad a los programas estratégicos y permita coordinar a organismos públicos, academia e industria: “Será fundamental contar con una gobernanza robusta que evite la fragmentación de esfuerzos y facilite la toma de decisiones, junto con mecanismos permanentes de financiamiento”.
El robot de exploración geológica y muestreo de suelos NOMAD, desarrollado por SK Godelius y Eurasian Resources Group, abrió la puerta a las conversaciones con la NASA.
Autor(es):
FABIOLA ROMO PINO
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